(música para acompañar tu lectura)

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No fue mi intención ir a cruzarme con el pasado en esta noche tan común, nada de algoritmos rebuscados ni remembranzas avanzadas, fue el maldito destino que suele burlarse de mis sentimientos cuando anda con humor de una de esas bromas pesadas de mal gusto, no fue mi intención molestar tu mente con el eco distanciado de mis melancolías reprimidas de las cuales no tienes culpa, es mi cámara de tortura personal la que me hace imaginarte en el lugar donde estuvimos, el escenario de un encuentro que dejé que se desvaneciera en el olvido por las estúpidas circunstancias que el día de hoy forman parte del cúmulo de experiencias que me hacen ver que eras única, y que fue sólo mi culpa el haberte dejado ir.

“Que estas haciendo tu, sin mi, y que estoy haciendo yo… sin ti” cantaba el maestro Arjona mientras amenizaba el momento de un aroma a café-helado-recuerdo entre la plática de mis seres queridos y un profundo silencio, que hacía dirigir mi mirada hacia esas sillas vacías que fueron el espacio de aquella escaramuza de palabras que entretejían una maraña de pasados-momentos que daban el espacio correcto para conocernos mejor, “¿a donde dejé que se fuera ese preciado relámpago de pureza del espíritu?” me repetía hundido en una ensordecedora afonía. Por mi garganta pasaba el frío, literal y metafórico, todo se revolvía en mis ojos que creí por un momento estaban a punto de llorar de debilidad y mis manos se aferraban al tapiz de mi asiento.

Mi pecho parecía un mar de nostalgias, estaba a punto de desconocer mi paradero a consecuencia del estruendoso recuerdo que invadió hasta el más oscuro rincón de mi alma. No fue mi intención volver a este lugar, mi corazón quería largarse en ese momento pero mi discreción estúpida me hizo tragarme la melancolía y guardar la compostura, la mesura y mi endeble fortaleza no me dejaron seguir recordando los colores de tu ropa, el aroma de tu mirada-cristalina, y los matices de tu voz que hacían juego con la luz de aquella tarde. No fue mi intención recordarte, fue tan difícil olvidarte, fue tan difícil escuchar el eco reprimido de mi subconsciente repitiendo la misma frase… “nunca vas a ser feliz… deja de refugiarte en los recuerdos, no seas cobarde”

Llegó el tiempo de retirarnos, respiré profundo porque sabía que al pasar frente a aquellas sillas el tiempo se detendría por un instante. Bastó un momento para que la noche se convirtiera en tarde sin explicación alguna mas que la de mis lagunas mentales. No fue mi intención volver al campo de batalla de mis emociones frustradas que redundaron en un cheque de un millón de recuerdos con el nombre de un servidor, no fue mi intención verte reflejada en aquella mesa vacía con la mirada clavada en lo más profundo de mi alma. Supongo que no se como olvidarte, supongo que viviré por siempre a la sombra de aquella tarde que hoy por la noche removió las fibras más profundas de mi ser y me hicieron recordarte.

Corpse Keeper