(Leído por Corpse)

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Fue un cinco de junio;
en el cielo construían
un altar prematuro
para los ángeles inesperados.

La tarde parecía normal
hasta que el fuego
se presentó inadvertido,
sosegó la tranquilidad
y enardeció el hastío.

Fueron 49 ángeles inesperados
que llegaron directo al cielo
sin cumplir sus metas,
sin descubrir la vida;
el infierno en la tierra
les arrebató la existencia,
y en los brazos vacíos
de sus progenitores
harán falta todos los días.

Hasta cuando
tendrán que llorar
los ángeles desde el cielo,
para hacer crecer
la flor de la justicia,
que de un poco de luz
al laberinto desesperado,
de oscuridad y angustia
que aquí han dejado.

Se llevarán para siempre
el Amor, Bendición y Corazón
de toda una nación,
que espera que su ausencia
hacia su divina providencia,
no redunde en la impunidad
de esta horrible aberración.

Hasta cuando los angelitos inesperados,
seguirán sin una explicación
de su inadvertida presencia en la eternidad del cielo,
junto a todos sus hermanos,
que tomados de la mano
seguirán por siempre alzando la voz,
en busca de una respuesta
que les de un poco de consuelo.

¿Hasta cuándo?

Corpse Keeper